Ayahuasca Library


Sobre el caso del Santo Daime
Josep Mª Fericgla, Doctor en Antropología

Es incustionable que estamos atravesando una era de obscuridad. La polución de los ríos y del aire, millones de vagabundos sin techo llenando las calles, las personas desconocen el sentido de su vida y se vuelven cobardes. Pero en medio de ello, a veces hay chispas de sentido común. Pequeñas victorias que suelen ser resultado de aunar esfuerzos hacia un mismo fin. Una de ellas es el proceso abierto a varios seguidores de la religión ayahuasquera del Santo Daine, que ha durado desde el pasado mes de abril hasta Octubre del 2000.

Para los desconocedores, cuatro palabras. La iglesia del Santo Daime fue creada en Brasil en la década de los años 1930 por Raimundo Irineu Serra, enorme negro que trabajó en la Amazonía, como ayudante militar. Estando en la selva aprendió el uso de la ayahuasca -que ellos denominan daime- de los chamanes indígenas. Al salir de la jungla organizó un nuevo rito, cristianizando el consumo de este enteógeno. Con el tiempo se ha convertido en la religión del Santo Daime. En la actualidad hay unos cinco mil daimistas repartidos por casi todo el mundo - occidental, la mayoría en Brasil. La sede de esta nueva religión está en un pueblecito llamado Mapiá, de unos cuatrocientos habitantes. Hasta allí van cada año centenares de seguidores provenientes de todo el mundo para tomar daime, aprender los himnos que se cantan bajo el efec- to del enteógeno y convivir con sus correligionarios. No obstante, no son la única iglesia que comulga con ayahuasca - también lo hacen los seguidores de la UDV, a Barquiña y otras iglesias brasileñas que en total sumam unos 20.000 afectos-, pero es de ellos que trata esta historia reciente.

Es habitual que desde Mapiá o desde otras sedes daimistas brasileñas se manden garrafas conteniendo su sagrada comunión a todas las iglesias de dentro y fuera de Brasil. En España hay varios grupos. Cada vez que algún daimista venía de Brasil llevaba bajo el brazo la pócima sagrada para surtir a los miembros de su iglesia local. Paz, buenas intenciones y tranquilidad. Pero el día 5 del pasado abril, dos brasileños miembros de esta iglesia llegaron en tránsito al aeropuerto de Barajas cargando once litros de la pócima. Iban hacia Japón, pero fueron detenidos y acusados de transportar dimetiltriptamina (DMT) sustancia activa de la ayahuasca y prohibida -sin causa objetiva alguna- por el Convenio de Viena del 21-2-1971, ratificado por España en 1976.

La detención de estos dos daimistas brasileños fue acomparaña por la de los españoles correligionarios que les esperaban en el aeropuerto. No era una acción policial aislada. Semanas antes, había sido detenido Jonathan Goldman, responsable del Daime en Estados Unidos, y sus correligionarios de Holanda y Alemania. Se trató de una acción policial orquestada desde fuera de España.

Después de unos análisis de la policía científica española, declarando que el líquido incautado contenía el 87% de DMT, algo tan impensable como decir que un café contiene el 87% de cafeína, hubo una corrección: la ayahuasca analizada sólo contenía el, 0,087% de DMT. Según este segundo informe, para producir los efectos alucinógenos tan castigados se necesitaría ingerir entre 750 y 1.000 milagramos, es decir casi un litro de ayahuasca. Sin comentarios .....

La autoridad encargada del caso fue la Juez de la Audiencia Nacional, señora Teresa Palacios. Esta famosa letrada recibió una cantidad enorme de información científica y clínica referida a los efectos de la ayahuasca o daime, así como decenas de cartas solicitando la liberación de los detenidos. Entre las cartas de apoyo, que suman más de quinientas páginas, las hay de personalidades tan prestigiosas como los teólogos L. Boff, P. Casaldàliga y 13 obispos más, J.A. Singer (senador uruguayo) o la comisión de Justicia y Paz. Así mismo, algunos científicos especializados en estos temas nos molestamos en redactar y mandar informes sobre la ayahuasca a la señora juez que llevaba las diligencias.

El resultado de tal apoyo dio como resultado que en octubre pasado los detenidos fueran liberados sin cargo y ordenada la devolución del enteógeno a sus portadores. Este hecho tiene connotaciones muy, muy importantes. En primer lugar algo que ya es viejo pero que se olvida demasiado a menudo: la unión hace la fuerza.

Lo que más interesante me parece ahora es el argumento judicial para tal decisión. El fallo no supone un amparo legal para el consumo de ayahuasca o de DMT en España, pero es un antecedente favorable a los daimistas, lo cual no es poco. Esta resolución no crea jurisprudencia, ya que en España hacen falta dos sentenciales iguales del Tribunal Supremo para ello, pero a partir de ahora los miembros de esta religión podrán seguir con sus rituales sin mayor problema: los daimistas no son traficantes de drogas. Pero lo más importante probablemente es que en el apartado de Razonamientos Jurídicos se indica que esta substancia "se revela como un producto incapaz de lesionar el bien jurídico protegido por el delito del artículo 368 del Código Penal", justo el artículo que protege la salud. Esto es fundamental: con la aportación de datos del Instituto Toxicológico, una juez de la Audiencia Nacional dictamina que la ayahuasca, con el contenido de DMT hallado en la pócima sustraída, no es perjudicial para la salud. Dicho en otras palabras, el fallo judicial corrobora que el consumo de la ayahuasca no significa un atentado contra la salud pública, principal motivo de acusación esgrimido contra las substancias prohibidas y la acusación más seria que se planteó a los daimistas.

Otro párrafo del dictamen igualmente interesante para todos los consumidores de enteógenos dice lo siguiente: "El lugar proyectado para el consumo (del daime) es cerrado, sin que terceros desconocidos puedan inmiscuirse y ser partícipes en la distribución o consumo; que las personas que procederían al consumo son ciertas y determinadas; y que el consumo se iba a realizar con carácter inmediato en las con- diciones antes citadas". Es decir, que la impecabilidad en el comportamiento de los potenciales consumidores de daime también ha sido un factor favorable para que el Ministerio Judicial lo acepte. Ello presupone que la celebración de los rituales con daime podrá continuar siempre y cuando se haga de una manera cerrada, discreta y controlada.

Finalmente, la resolución judicial llama "adictos" a los daimistas para fundamentar el dictamen de liberarlos sin cargo (la letrada se ampara en que el consumo individual de cualquier sustancia no está prohibido en España). Esta expresión ha sido recurrida por los afectados, ya que, tal y como se afirma en los propios informes oficiales del Insti- tuto Toxicológico, la ayahuasca no crea ningún tipo de adicción. A pesar de ello, tal recurso fue rechazado por la propia juez aludiendo razones técnico-jurídicas. Lo mismo que cuando los daimistas afectados solicitaron que les fuera devuelto su sacramento incautado: no es tó- xico pero no hay orden de devolución.

Todo ello tiene un resultado algo pobre aunque esperanzador y una lectura muy favorable. El consumo ritualizado y con carácter religioso de algún embriagante sacralizado debe ser admitido por las leyes defensoras de la libertad de culto. Ya tenemos algo que nos aleja de la edad media. Tal vez deba ser este uno de los caminos posibles a seguir, aunque algunos de nosotros seamos partidarios de luchar por un mundo adulto y responsable, donde cada persona pueda dar a su vida el sentido que sea, sin herir a los demás. No soy partidario del uso lúdico de la ayahuasca, es demasiado peligroso para el propio consumidor ingenuo, pero hay otras formas de consumo no religioso e igualmente responsable: terapéutico, de autodescubrimiento o chamánico. La unión nos hace fuertes.

©Revista Cáñamo
Número 38 Febrero 2001


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